Luego de un 2025 marcado por un desempeño moderado del consumo interno, las perspectivas para 2026 apuntan a una recuperación gradual, impulsada por la realización del Mundial de Fútbol, un mayor dinamismo del gasto público y el avance de proyectos de inversión productiva, de acuerdo con estimaciones del entorno económico nacional.
El evento deportivo internacional se perfila como un catalizador relevante para la actividad económica, al incentivar el turismo, el consumo en servicios, comercio minorista, restaurantes y sectores vinculados al entretenimiento. A ello se suma un mejor panorama macroeconómico, con expectativas de crecimiento económico superiores a las observadas el año previo.

Datos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reflejan que durante 2025 el sector minorista enfrentó un entorno de debilidad. Entre enero y noviembre, las ventas a tiendas iguales —con más de un año de operación— crecieron 3.3%, por debajo del 4.4% registrado en el mismo periodo de 2024. Este comportamiento estuvo asociado a un crecimiento económico limitado y a una menor confianza del consumidor.
En ese contexto, estimaciones del Banco de México previeron para 2025 un crecimiento económico cercano a 0.3%, lo que incidió en la moderación del gasto de los hogares. Sin embargo, para 2026 se anticipa una mejora gradual, apoyada en una mayor actividad productiva y una recuperación del empleo formal.

Otro factor que influyó en el consumo durante 2025 fue la disminución de las remesas. Entre enero y octubre de 2025, los ingresos por este concepto sumaron 51 mil 344.3 millones de dólares, lo que representó una caída anual de 5.1%, según cifras del Banco de México. Esta reducción afectó la capacidad de gasto de numerosos hogares que dependen de dichos recursos.
Este 2026, se espera que la reactivación de sectores estratégicos como la industria, la construcción y los proyectos asociados al Plan México y al nearshoring contribuya a la generación de empleo y, con ello, a un aumento en el ingreso disponible de los hogares, fortaleciendo el consumo interno.

Asimismo, las proyecciones oficiales contemplan un mayor dinamismo del gasto gubernamental, tanto en inversión pública como en proyectos de infraestructura, lo que podría traducirse en mayores flujos de recursos hacia la economía y un efecto multiplicador sobre el consumo.
Factores de riesgo para la recuperación
Pese a este escenario, persisten riesgos que podrían limitar la recuperación del consumo. Entre ellos destaca la inflación, que aún no logra consolidar una tendencia sostenida a la baja. Al cierre de la primera quincena de diciembre, la inflación anual se ubicó en 3.72%, y se anticipan presiones adicionales al inicio de 2026.
La aplicación de nuevos aranceles a productos provenientes de países sin tratados comerciales, así como el incremento en impuestos específicos como el IEPS a bebidas calóricas y no calóricas, podrían generar aumentos en los precios de diversos bienes de consumo, especialmente duraderos como automóviles y electrodomésticos.

Adicionalmente, durante la celebración del Mundial de Fútbol, algunos servicios y comercios suelen registrar incrementos temporales de precios, lo que podría ejercer presión adicional sobre la inflación y limitar la capacidad de compra de los hogares.
En este contexto, el desempeño del consumo en 2026 dependerá del equilibrio entre el impulso generado por la inversión, el gasto público y el empleo, frente a los riesgos inflacionarios y el comportamiento del ingreso real de las familias.