Search icon menu icon

Secciones

Opinión

Jornada laboral de 40 horas: implicaciones para empresas y trabajadores en México

El nuevo marco laboral obligará a empresas y autoridades a replantear horarios, productividad y derechos laborales

Foto: Tania Olmedo / EsImagen

Foto: Tania Olmedo / EsImagen

La propuesta para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales en México se consolidó como uno de los temas de mayor relevancia en la agenda laboral reciente, al representar una transformación estructural en la organización del trabajo y en el marco jurídico que regula las relaciones laborales.

Empleado
Foto: Tania Olmedo / EsImagen

Más allá de alinearse con estándares internacionales, esta modificación implica un cambio legislativo de gran alcance que podría impactar a cerca de 30 millones de personas trabajadoras. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), aproximadamente 73% de los trabajadores subordinados en el país laboran actualmente más de 40 horas a la semana, lo que dimensiona la magnitud del ajuste.

Desde el ámbito normativo, la reducción de la jornada exige adecuaciones a los contratos individuales y colectivos, a los reglamentos internos de trabajo y, de manera central, a la Ley Federal del Trabajo, al modificar el límite máximo de horas permitidas de 48 a 40 semanales.

Impacto operativo en las empresas

Para el sector empresarial, la reforma supone un punto de inflexión en la gestión operativa. En el caso de las grandes compañías, la transición implicará reorganizar procesos, rediseñar turnos, invertir en eficiencia productiva y, en algunos casos, contratar personal adicional para cubrir las horas reducidas.

En contraste, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) enfrentarán retos más sensibles debido a sus márgenes operativos. Para este sector, cualquier incremento en los costos laborales requiere ajustes cuidadosos para mantener la viabilidad financiera.

El esquema de implementación previsto contempla una aplicación gradual en cinco etapas: el límite de 48 horas se mantendría hasta 2026, para reducirse progresivamente a 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente alcanzar las 40 horas semanales en 2030. Este proceso escalonado busca dar certidumbre y tiempo de adaptación a los empleadores.

Empleado
Foto: Tania Olmedo / EsImagen

Efectos en el empleo y la productividad

Uno de los efectos esperados es un posible incremento en la contratación de personal, al redistribuirse las horas de trabajo. No obstante, el impacto será heterogéneo según el sector y el modelo de negocio.

Mientras algunas empresas podrían optar por ampliar su plantilla, otras podrían acelerar procesos de automatización o replantear esquemas de subcontratación. En este contexto, la reforma obliga a revisar estructuras de costos, modelos de operación y estrategias de competitividad.

A pesar de los desafíos, la reducción de la jornada también abre oportunidades. Diversos análisis señalan que jornadas más equilibradas pueden traducirse en mayor compromiso del personal, mejor desempeño y menores niveles de rotación, siempre que el cambio se acompañe de una gestión adecuada.

Jornada Laboral
Foto: Arlette Gordian / EsImagen

Bienestar laboral y salud organizacional

Desde una perspectiva de desarrollo humano, la reducción de la jornada puede convertirse en un catalizador para fortalecer el bienestar integral de las personas trabajadoras. La incorporación de políticas de flexibilidad, respeto al tiempo personal y cuidado de la salud mental cobra mayor relevancia en este nuevo escenario.

El equilibrio entre la vida laboral y personal deja de ser un beneficio accesorio para convertirse en un componente estructural de la cultura organizacional. Entornos de trabajo más saludables favorecen la concentración, la creatividad y la resiliencia, elementos clave en un contexto económico y social en constante transformación.

Super Chedraui
Foto: José Castañares / EsImagen

En suma, la reducción de la jornada laboral en México no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como una oportunidad para repensar la productividad, modernizar los modelos de trabajo y avanzar hacia esquemas más sostenibles, humanos y competitivos a largo plazo.