En los últimos años, los cepillos dentales eléctricos ganaron presencia en los hogares como una alternativa al cepillo manual. Su promesa es clara: facilitar la limpieza bucal y mejorar la salud de dientes y encías mediante movimientos automáticos y constantes. Pero, ¿realmente cumplen con lo que ofrecen?

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), estos dispositivos sí pueden representar un apoyo efectivo en la higiene bucal diaria, siempre que se utilicen de manera adecuada y constante. Así lo señala la institución en la edición de febrero de 2026 de la Revista del Consumidor, donde analizó su funcionamiento y desempeño.
Según Profeco, los cepillos eléctricos están diseñados para realizar movimientos rotatorios, oscilantes o sónicos que permiten remover residuos de alimentos y placa bacteriana de forma uniforme durante el cepillado, reduciendo el esfuerzo que debe hacer la persona usuaria.

¿Qué evaluó Profeco?
Para conocer su calidad y desempeño, la Profeco sometió a prueba 10 modelos de cepillos dentales eléctricos disponibles en el mercado mexicano. El análisis incluyó la revisión de acabados, verificando que el cabezal, el mango y las cerdas no presentaran defectos o cortes.
Además, se evaluó la durabilidad de los filamentos mediante una simulación de uso continuo equivalente a tres meses, así como la temperatura que alcanzan los aparatos durante su funcionamiento, un aspecto clave para la seguridad del consumidor.

Modelos mejor evaluados
De acuerdo con los resultados del estudio, algunos cepillos destacaron por su desempeño en distintos rubros:
Excelente retención del cabezal
- Oral-B (modelos para niños y adultos)
- Philips | Colgate
- Oral-B
Mayor número de ciclos de cepillado por carga
- Oral-B (para niños y adultos)
- Philips | Colgate (para niños y adultos)
Cerdas resistentes que no se desprenden
- Oral-B
- Philips | Colgate
¿Sirven para mejorar la salud bucal?
La Profeco señala que el uso continuo de cepillos dentales eléctricos puede contribuir a prevenir problemas como caries, sensibilidad dental y halitosis. No obstante, aclara que su efectividad no es automática ni depende únicamente del dispositivo.
El correcto funcionamiento de estos cepillos se basa en un motor interno que transmite el movimiento al cabezal, permitiendo que las cerdas trabajen de manera constante sin necesidad de realizar movimientos complejos. Gracias a su diseño, las cerdas suelen colocarse de forma perpendicular, lo que facilita el acceso a zonas difíciles, como los espacios entre dientes o áreas cercanas a las encías, donde se acumula con mayor facilidad la placa bacteriana.

Muchos modelos también incluyen funciones adicionales como temporizadores y sensores de presión, que ayudan a respetar el tiempo recomendado de cepillado y a evitar el uso excesivo de fuerza, uno de los errores más comunes en la higiene bucal.
La recomendación final de Profeco es clara: los cepillos eléctricos pueden ser aliados útiles en el cuidado dental, siempre y cuando se acompañen de una técnica adecuada, visitas regulares al dentista y hábitos de higiene constantes.