Explicar qué es el dinero y cómo usarlo no tiene por qué ser complicado. A través del juego, los niños pueden comprender su valor, su utilidad y la importancia de tomar decisiones financieras desde temprana edad.
Hablar de dinero con la infancia es una oportunidad para sembrar hábitos que acompañarán a las personas durante toda su vida. En un entorno donde las compras digitales, las tarjetas y el dinero electrónico forman parte de lo cotidiano, comprender qué es el dinero y cómo funciona se vuelve una habilidad esencial desde la niñez.

Especialistas en educación financiera coinciden en que el aprendizaje es más efectivo cuando se combina con actividades lúdicas. Bajo esta premisa, se propone una forma sencilla y divertida de introducir conceptos básicos de finanzas personales a los niños, a través del juego y la experiencia práctica.
¿Qué es el dinero y por qué es importante?
El dinero es cualquier bien que una sociedad acepta de manera general para comprar, vender, ahorrar o pagar deudas. A lo largo de la historia adoptó distintas formas: desde mercancías y metales, hasta billetes, monedas, tarjetas bancarias y medios digitales.
Más allá de su forma, el dinero cumple tres funciones fundamentales que pueden explicarse de manera simple a los más pequeños:
- Medio de cambio: permite intercambiar bienes y servicios, como pagar una paleta en una tienda.
- Unidad de cuenta: ayuda a comparar precios y saber cuánto cuesta cada cosa.
- Depósito de valor: posibilita guardar dinero hoy para usarlo en el futuro.
Comprender estas funciones ayuda a que los pequeños entiendan por qué el dinero no solo se gasta, sino que también se ahorra y se administra.

Aprender jugando: la “venta de garaje”
Una forma práctica y entretenida de reforzar estos conceptos es mediante un juego inspirado en una venta de garaje, donde se utiliza un objeto cotidiano —como frijoles— para representar el dinero.
Antes del juego
- Se consigue una bolsa de frijoles, que funcionarán como “dinero”.
- Con ayuda de un adulto, el niño elige cinco objetos usados para vender, como juguetes, libros o cómics.

Durante la venta
- Cada participante recibe un puñado de frijoles, que representa su dinero inicial.
- Los productos se exhiben con precios definidos en frijoles.
- Los participantes compran e intercambian objetos, mientras el vendedor intenta reunir la mayor cantidad posible de frijoles.
Al finalizar la actividad, el ejercicio se convierte en una reflexión guiada que permite identificar si los frijoles cumplieron con las funciones del dinero: si facilitaron las compras, si sirvieron para comparar precios, si fueron fáciles de dividir, guardar y transportar, y si todos los aceptaron como medio de intercambio.

Más que un juego, una lección para la vida
Este tipo de dinámicas ayudan a que los niños comprendan, de forma natural, cómo funciona el dinero en su vida diaria. Además de fortalecer habilidades matemáticas y de toma de decisiones, fomentan valores como la responsabilidad, la planeación y el ahorro.
Enseñar finanzas desde la infancia no se trata de hablar de cifras complejas, sino de ofrecer experiencias que conecten el juego con la realidad. Entender el dinero jugando es, para muchos, el primer paso hacia una relación más sana y consciente con sus finanzas en el futuro.