La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, formalizó la creación del ejido Nuevo Cruz del Palmar, en San Miguel de Allende, Guanajuato, con la entrega de documentos agrarios que ponen fin a un conflicto territorial de más de 80 años entre las comunidades de La Petaca y Cruz del Palmar.

Durante el acto, la mandataria destacó que el reconocimiento de este ejido, con una superficie de 569 hectáreas, representa la resolución pacífica de una disputa histórica y un paso fundamental en el reconocimiento de los derechos agrarios de los pueblos originarios de la región. Subrayó que este proceso se enmarca en los Planes de Justicia para pueblos indígenas y afromexicanos, impulsados a partir del reconocimiento constitucional de sus derechos.
Sheinbaum Pardo reiteró el compromiso del Gobierno de México con las comunidades indígenas chichimeca y otomí, al señalar que la actual administración mantiene acciones permanentes para garantizar el acceso a la tierra, la protección de lugares sagrados, el abastecimiento de agua potable y el desarrollo de infraestructura comunitaria. Asimismo, informó sobre avances en materia de vivienda, salud y educación, entre ellos la supervisión del nuevo Centro de Excelencia en Partería y Bienestar de San Miguel de Allende.

El director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, explicó que el Plan de Justicia beneficia a 111 comunidades indígenas en Guanajuato y Querétaro, con impacto en 119 mil 822 personas y una inversión acumulada de 793.82 millones de pesos. Añadió que, como parte de estas acciones, el 31 de diciembre pasado se firmó el decreto de expropiación de 701 hectáreas para la recuperación de la zona arqueológica Cañada de la Virgen.
En el ámbito regional, se informó que 110 comunidades recibieron 92.4 millones de pesos mediante el Fondo de Aportaciones en Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos, además de recursos destinados a caminos artesanales, obras de agua potable, drenaje, electrificación y vivienda. También se detalló la entrega de apoyos productivos, fertilizantes gratuitos y programas de bienestar, como Jóvenes Construyendo el Futuro y la Pensión Mujeres Bienestar.

La asesora Jesusa Rodríguez Ramírez subrayó que la formalización del ejido Nuevo Cruz del Palmar representa un acto de justicia histórica frente a prácticas de despojo que afectaron durante décadas a los pueblos originarios, y afirmó que este reconocimiento es el primero de varios que se realizarán para garantizar plenamente sus derechos.
Al evento asistieron integrantes del gabinete federal, autoridades estatales y municipales, así como representantes agrarios y autoridades tradicionales de comunidades indígenas de Guanajuato y Querétaro, quienes refrendaron su compromiso de continuar trabajando de manera coordinada para fortalecer la justicia social, la paz comunitaria y el desarrollo regional.