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El Blue Monday y la búsqueda de contención emocional a través de la inteligencia artificial

La disponibilidad permanente de la IA abre nuevas formas de diálogo emocional, pero también plantea retos de privacidad y cuidado personal

Foto: aleksandarlittlewolf / Freepik

Foto: aleksandarlittlewolf / Freepik

Cada enero, el llamado Blue Monday vuelve a instalarse en la conversación pública como el supuesto día más triste del año, generalmente ubicado en el tercer lunes del mes. Aunque esta etiqueta no cuenta con sustento científico, su permanencia en el imaginario colectivo genera un efecto concreto: abre la puerta a hablar de emociones, cansancio y malestar anímico en plena cuesta de inicio de año.

En México, ese diálogo emocional comenzó a desplazarse hacia un nuevo canal. Un sector de la población recurre a herramientas de inteligencia artificial para expresar tristeza, ansiedad o agotamiento. De acuerdo con datos recientes, 21% de las personas usuarias de IA en el país afirma interactuar con chatbots cuando se siente triste o decaída.

Blue Monday
Foto: Freepik

Este fenómeno refleja un cambio relevante en la relación con la tecnología. La inteligencia artificial dejado de ser únicamente una herramienta funcional y se convirtió, para algunas personas, en un espacio de desahogo, reflexión y acompañamiento emocional. Su disponibilidad inmediata, la interacción constante y la percepción de un trato sin juicio reducen barreras para hablar de temas íntimos.

En un contexto donde el acceso a servicios de salud mental es desigual y donde aún existen resistencias culturales para expresar emociones, la IA aparece como una alternativa accesible: sin citas, sin traslados y sin exposición social. No obstante, esta facilidad también plantea nuevos desafíos, ya que la sensación de cercanía no equivale a un entorno de confidencialidad terapéutica.

Depresión
Foto: Freepik

Del fenómeno digital a la experiencia personal

Para muchas personas, recurrir a un chatbot en momentos de tristeza responde a la necesidad de contención inmediata y de ser escuchadas. El Blue Monday, más allá de su origen, funciona como un recordatorio simbólico de que el bienestar emocional requiere atención constante, no diagnósticos asociados a una fecha específica.

Factores como la presión económica posterior a las fiestas, el cansancio acumulado, el reajuste de rutinas y la revisión de metas personales pueden intensificar el malestar durante enero. En ese escenario, la inteligencia artificial puede servir como una válvula de escape momentánea, aunque no como una solución definitiva.

Cuando la tristeza se prolonga o comienza a interferir con la vida cotidiana, especialistas coinciden en la importancia de buscar acompañamiento profesional y fortalecer redes de apoyo, más allá de la contención inmediata que ofrecen las plataformas digitales.

Blue Monday
Foto: Freepik

Datos sensibles y uso responsable

El uso emocional de la inteligencia artificial también transforma la naturaleza de la información que se comparte. Las conversaciones dejan de ser neutras y pueden incluir datos personales, contextos familiares, relaciones y estados emocionales. Este tipo de información, al ser almacenada y procesada por plataformas digitales, requiere un manejo responsable.

Las personas usuarias deben considerar que muchas herramientas operan bajo modelos comerciales y que la información compartida puede formar parte de registros sensibles. Existen riesgos asociados tanto al uso secundario de los datos como a posibles vulnerabilidades de seguridad que expongan conversaciones privadas.

Blue Monday
Foto: Freepik

A ello se suma la presencia de plataformas no verificadas que se presentan como apoyo emocional y que pueden utilizarse con fines fraudulentos. En momentos de alta carga emocional, como los asociados al Blue Monday, estas prácticas encuentran un terreno propicio para el abuso.

La conversación sobre inteligencia artificial y emociones abre una reflexión más amplia: la tecnología puede acompañar, pero no sustituye el cuidado profesional. Reconocer el malestar, hablarlo en espacios adecuados y buscar ayuda cuando es necesario sigue siendo un componente esencial del bienestar emocional.

El Blue Monday pasa, pero la importancia de atender la salud mental permanece.